Los vecinos de residencial Costa Verde dicen estar en ‘tierra de nadie’; claman ayuda

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinby featherSANTO DOMINGO.-En un “limbo geográfico y abandonados a su suerte con los servicios comunitarios” dicen sentirse los vecinos del residencial Costa Verde, en el kilómetro 12 y medio de Haina, próximo a la entrada de la Autoridad Portuaria Dominicana (Apordom).

El progresivo deterioro que registran sus calles, así como la falta de mantenimiento de áreas comunes y la necesidad de una iglesia para rendir culto al Santísimo forman parte del glosario de quejas de quienes hacen vida en el habitacional de unas 525 viviendas y 57 apartamentos en construcción.

“Nadie se está ocupando de nosotros desde que se hizo la división territorial del Distrito Nacional y los municipios, tenemos más de 15 años que no nos tapan un hoyo en las calles.

 El club del sector, que iniciaron y no lo han podido concluir.

El club del sector, que iniciaron y no lo han podido concluir.

Ni Obras Públicas, los ayuntamientos, Medio Ambiente ni el Ministerio de Deportes se recuerdan de nosotros”, proclamó Milagros Sampedro, presidenta de la junta de vecinos Costa Verde.

Ella, al igual que Roberto R. Yunes Mancebo, Luz Sosa Candelaria, Samuel Agüero e Icelsa González de Yunes, encargados de disciplina, medio ambiente, administrador y tesorera de la entidad, respectivamente, reclaman el auxilio de las autoridades para mejorar entorno.

Acuerdo de aposento

Los afectados cuentan que estadísticamente pertenecen al Distrito Nacional y han recopilado datos sobre asentamientos geográficos que así lo demuestran, pero años más tarde de la creación del Gran Santo Domingo el Ayuntamiento del Distrito y el de Santo Domingo Oeste hicieron un acuerdo de aposento en que les dijeron que este último sería el responsable de su entorno.

“Nos mandaron una cartita sin firma del ADN que decía: de ahora en adelante el Ayuntamiento Oeste les recogerá la basura y a ellos tienen que pagar”, comentó Luz Sosa Candelario.

Ella y los demás directivos no se quejan del alcalde Francisco Peña, porque les ofrece ese servicio, quien hasta hace poco no cobraba y recién estableció RD$200 de cuota por vivienda.

Abandono obras

Al margen de este último servicio, piden que les ayuden con el rescate del club Costa Verde, el cual han ido levantando, pero está abandonado porque no cuentan con recursos para terminar.

En este espacio, el entonces síndico Rafael Suberví Bonilla, en 1994, les hizo una cancha, pero requiere reparación.
Igual demandan el mejoramiento del parque La Piedra, y el retiro de escombros de aceras y contenes, como también piden el rescate de la avenida Tito Mella, que es la entrada que da a la urbanización y está arrabalizada por los camiones que entran y salen del puerto.

“Esto de la pista es un caos, hemos participado en reuniones con la Terminal de Haina y ha sido un fracaso; solo un domingo nos gastamos más de 120 mil pesos en limpieza y al tercer día todo estaba igual con los camiones y motoristas, además de un estacionamiento y una banca que nos pusieron al frente”, dijo con pesar Roberto Yunes Mancebo.

Ellos asumen su vigilancia particular, pero piden a Medio Ambiente les corte los árboles gigantes enfermos y otros que dañan las aceras y requieren autorización.

Samuel Agüero clamó por fumigación de parte de Salud Pública para eliminar mosquitos, ya que han registrado varios casos de contagio de dengue.
Los vecinos ponderan la biodiversidad con que cuenta el entorno, que difiere de gran parte de los sectores de la Capital.

Remanso de paz

— Misas en casas
Los feligreses del sector ceden sus casas una vez al mes para que les ofrezcan la misa, ya que no tienen parroquia, la más cercana es la Santa Teresita en el kilómetro 13. El entorno goza de muy buena convivencia y registran cero conflictos.Facebooktwitterredditpinterestlinkedinby feather